Club Cicloturista Ratobato

Blog del Club Cicloturista Ratobato

jueves, 1 de mayo de 2008

APOTEOSIS FINAL

Ratobato se ha forjado en los senderos del Coto pero se ha consolidado en cada uno de sus fines de temporada, con una cena de hermandad que hay que vivir porque es muy difícil describir con palabras. El escenario ha sido perfecto, rodeados de añejas botas de roble, bajo la arquitectura que ha cobijado tantos años de maduración de los preciados caldos de nuestra Cooperativa Vinícola. El servicio, la comida y la buena organización han sido elementos importantes para pasar una velada inolvidable. No obstante, todo ello no forma más que el recipiente que alberga la emoción y la felicidad de un grupo de amigos, unidos por el pretexto de la bicicleta.

Una salva de cohetes precedió al inicio del acto con unas breves palabras de bienvenida de nuestro presidente. La comida, entre anécdotas y fotos de la temporada fue tan amena que rápidamente nos llevó al momento que todos esperábamos: la entrega de los premios del Campeonato de la Regularidad. El alma de nuestro club, el fluido vital que nos hace latir el corazón con furia y sortear, salida tras salida, trabas y dificultades para estar ahí, en lo más alto de una enorme de lista de 142 ciclistas. Uno a uno fueron subiendo a recibir su trofeo con la felicidad de un niño en su fiesta de cumpleaños, acompañados de palmas, pitos y jaleo de la multitud… hasta que se hizo el silencio para el momento culmen de la noche: el discurso del campeón.

Pero la noche no había terminado puesto que aún nos esperaba la entrega de los premios especiales al más joven, el socio revelación, a la trayectoria, ratobatense del año, desgracia… Más de uno subió al escenario, asombrado y embargado por la emoción.

Os aseguro que no es un cliché: ha sido una noche inolvidable, un recuerdo imborrable, como lo han sido las anteriores ocasiones. Un espectáculo para los sentidos y para los sentimientos. Una recarga de vitalidad por sabernos parte de un grupo muy especial, diverso pero unido por una fibra invisible que cada día nos ata con más intensidad.

No puedo terminar estas palabras sin agradecer desde lo más hondo al pequeño grupo que hace posible todo esto, robando horas y ganando preocupaciones. Ni sin hacer un llamamiento a todos los socios para que aporten su gotita de agua a este río azul y espuma blanca.

La VI temporada ha concluido y pelotón se desborda por los caminos disgregado en grupitos para salpicar de azul los colores del estío, mientras algunos seguirán trabajando para poner en marcha nuevos proyectos para la siguiente temporada.

Ver las fotos de la cena y su organización.