Un encuentro para el recuerdo
El domingo 18 de noviembre comenzó bien temprano para un grupo de ratobateros aventureros congregados desde las seis de la mañana para acudir a la invitación de un grupo de desconocidos, aunque cercanos en afición por la bici, para hacer una ruta por
El inicio de la ruta discurrió, entre olivos, por una bonita vía hasta el pintoresco pueblecito de Zuheros. El nombre nos sonó raro la primera vez que lo oímos, pero no lo olvidaremos, por su belleza… y por su cuesta que nos llevó muy arriba, hasta divisar una gran panorámica, no sin exigirnos a cambio algunos sudores y empujones andando a la bici de más de uno. Pero nuestros nuevos amigos habían pensado en todo y al final tuvimos un descansito para reparar fuerzas y tomar un aperitivo. Y falta que nos iba a hacer porque a partir de aquí dejamos el buen firme para entrar un precioso paisaje cárstico, lleno de pedregales, cuestas, valles entre montañas… todo lo que nos gusta a los amantes de la bicicleta y la naturaleza. Espectacular fue la bajada final a Cabra, varios kilómetros de piedras y grava suelta que puso nuestra habilidad para seguir a dos ruedas. Nosotros íbamos cuesta abajo en nuestras máquinas, pero los egabrenses suben por esas escarpadas pendientes a su virgen hasta la ermita. Y todo acabó de la mejor manera, entre cervezas, paella y animada charla sobre nuestras impresiones y batallitas. Nuestros amigos del Club Égabro Aventuras se han volcado. Se han esmerado hasta el último detalle para hacernos pasar
un día inolvidable… y vaya que lo han conseguido.
Marchamos felices y satisfechos por haber aceptado su amable invitación, y con la sensación de que sólo podemos agradecerles adecuadamente su acogida emplazándolos a visitarnos y poder ofrecerles lo mejor de nuestro entorno y nuestro afecto. Os esperamos amigos.
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